“Esta cerveza no es como las primeras que hicieron…”

El diferencial de calidad de la cerveza de sucesivos lotes puede ser sólo una idealización del consumidor

Hoy en día, la cerveza artesanal se abre paso de manera decidida entre un público cada vez mayor. Las micro-cerveceras que copan el mercado español suelen tener 2 grupos de referencias. Por una parte, las que conforman su gama base y se elaboran diversas veces a lo largo del año. Por otra, las ediciones limitadas, las cuales son fruto, en algunas ocasiones, de colaboraciones con otras cerveceras.

Una referencia de base puede ser adquirida en distintos lotes por un consumidor al que le guste repetirla. Es en esta circunstancia cuando de vez en cuando se puede escuchar la frase: “esta cerveza no es como las primeras que hicieron”. Al ser esta expresión hoy en día algo reiterativa merece la pena pararse a pensar en el por qué se produce.

Se pueden definir 3 escenarios fundamentales que llevan a esta situación. El primero de ellos puede ser fruto de una falsa sensación del propio consumidor al haberla sobrevalorado la primera vez que la probó. La cuestión en este caso es que en el consumo de sucesivos lotes no llega a idealizar en su mente las sensaciones que tuvo en su primera vez.

 

Copa de cerveza
Cerveza en OKasional Beer – Tienda + Taste Room.

Los diferenciales de calidad surgidos en el proceso de elaboración

Si no fuera por la cuestión anterior, un diferencial de calidad real podría estar originado por el hacer del cervecero. El segundo caso es debido a que estamos hablando de un proceso artesanal. En él, quizás se haya alterado, sin poder llegar a controlarlo, alguna eventualidad en una de las fases del proceso productivo. Es obvio que los cerveceros cuidan hasta los últimos detalles estas cuestiones para tratar de evitar que surja la mínima desviación. Pero si es el caso, la sensación organoléptica no será la misma.

Un tercer caso sería el de un cambio en el proceso de elaboración por decisión del propio cervecero. Puede darse la posibilidad de que al haber triunfado sobremanera una determinada referencia, quiera seguir esa senda de éxito tratando de abaratar los costes en futuros lotes. En esta circunstancia pueden darse dos alternativas. Una de ellas es que los sucesivos lotes de esa referencia en cuestión se adquieran mayoritariamente por nuevos consumidores que hayan oído hablar de su calidad. En este caso, a nivel general no se producirá un extenso descontento al no poder existir la comparación con anteriores lotes. Por tanto, esa cervecera habrá creado un producto de distinción y con mayor rentabilidad en el largo plazo. Pero en un segundo caso, en el que los futuros consumidores resultaran ser en su mayoría los mismos, esa referencia iniciaría la senda del olvido.

Lo que parece en la realidad es que, en general, esos diferenciales de calidad no surgen de manera intencionada por parte del brewer sino que se antojan como resultado de cuestiones más arbitrarias.